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La isla Mauricio suele aparecer en las fotos como un paraíso de playas perfectas y hoteles de lujo. Y sí, las playas están ahí: arena blanca, agua turquesa y palmeras inclinadas sobre el mar. Pero viajar a Mauricio puede ser mucho más que eso.
Este pequeño país en medio del océano Índico es una mezcla sorprendente de culturas, paisajes y aventuras al aire libre. Montañas cubiertas de selva, cascadas escondidas, pueblos tranquilos, templos hindúes de colores y una cocina que mezcla sabores africanos, indios, chinos y europeos.
Viajar por Mauricio es recorrer una isla que cambia constantemente. Un día estás caminando por senderos entre selva tropical y volcanes antiguos, y al siguiente navegando sobre lagunas de agua transparente donde los peces tropicales nadan a tu alrededor. El interior de la isla es verde y salvaje, con parques naturales, plantaciones de té y miradores desde donde el océano aparece en el horizonte.
Y luego está el mar, claro. Lagunas tranquilas protegidas por arrecifes de coral, pequeños islotes, fondos marinos llenos de vida y playas donde el tiempo parece ir más despacio.
Un viaje en grupo a Mauricio es descubrir que este destino no es solo para luna de miel. Es una isla para explorar, para moverse, para nadar, caminar, navegar y disfrutar del océano desde dentro.
Porque Mauricio no es solo un lugar para tumbarse.
Es un lugar para vivir el Índico.


Este viaje a la isla Mauricio está pensado para quienes quieren disfrutar del océano Índico de una forma activa. Sí, habrá momentos de playa, pero no es un viaje de resort ni de tumbona permanente.
Nos movemos por la isla descubriendo diferentes paisajes: playas salvajes, parques naturales, pueblos costeros y zonas de montaña donde la naturaleza sorprende mucho más de lo que uno imagina antes de llegar.
Durante el viaje combinamos excursiones por la isla con actividades en el mar. Habrá caminatas sencillas por selva tropical y miradores, salidas en barco, snorkel en arrecifes de coral y tiempo para disfrutar de algunas de las playas más bonitas del Índico.
No es un viaje físicamente exigente, pero sí activo. La idea es explorar la isla, descubrir rincones diferentes y aprovechar al máximo lo que ofrece el mar.
Dormimos en alojamientos cómodos y bien ubicados, pequeños hoteles o guesthouses cerca de la costa que nos permiten movernos con facilidad por la isla. Y como en todos nuestros viajes en grupo, la experiencia se vive mejor compartida: un snorkel al amanecer, un atardecer en la playa o una cena con pescado fresco frente al mar.
Si buscas un viaje alternativo a Mauricio, donde combinar playas increíbles con naturaleza, excursiones y vida en el océano, este es tu sitio.



Hoy madrugamos para subir a Le Morne Brabant, una montaña que se levanta justo al lado del mar en el suroeste de Mauricio. El sendero empieza entre vegetación y poco a poco va ganando altura. Al principio es una caminata sencilla, pero la parte final se vuelve más empinada y rocosa. El esfuerzo merece la pena. A medida que subes, el paisaje empieza a abrirse y el océano aparece cada vez más grande.
Cuando llegamos arriba, el viento soplaba fuerte y las vistas eran impresionantes. Desde allí se ve toda la laguna de colores turquesa que rodea la costa, con distintos tonos de azul mezclándose sobre el arrecife. Las playas parecen pequeñas franjas blancas entre el verde de la isla y el azul del Índico.
En este viaje en grupo a Mauricio la excursión de hoy ha sido uno de esos momentos en los que el paisaje habla por sí solo. Nos sentamos un rato en las rocas mirando el mar antes de empezar el descenso. Desde arriba se entiende perfectamente por qué este lugar es uno de los rincones más famosos de la isla.
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¡Échales un ojo!