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Argelia es uno de esos países que te rompe los esquemas. Porque cuando piensas en el norte de África, seguramente te venga Marruecos a la cabeza. Pero justo al lado, casi en silencio, está Argelia, con desiertos que quitan el hipo, ciudades que conservan la memoria colonial y pueblos donde el tiempo se detuvo hace muchas tormentas de arena.
Viajar por Argelia es atravesar la historia, desde las ruinas romanas mejor conservadas del Magreb hasta oasis que parecen sacados de un libro de aventuras. Es caminar por la Kasbah de Argel, entre casas encaladas y callejones que huelen a té y pan recién hecho, y perderte en mercados donde todo se vende y nada tiene precio fijo. Y luego está el Sáhara, claro. Inmenso, silencioso, espectacular. Dunas que cambian de forma con el viento, rocas que desafían a los siglos y cielos que estallan de estrellas.
Lo mejor de viajar en grupo por Argelia es que lo compartes todo: la emoción del descubrimiento, la primera vez que ves un camello cruzar una duna y esa sensación de estar en un lugar que pocos han pisado. Aquí no hay mucho turismo. Solo cielos estrellados, rocas y arena que cambia de color con la luz del sol.
Si te gustan los destinos poco convencionales, donde cada día trae una sorpresa y donde el mapa no siempre tiene todas las respuestas, Argelia está muy cerca.


Argelia es para quienes quieren ir más allá del “lo típico”. Es un viaje alternativo, ideal si te apetece un destino poco explorado, con cultura, paisajes extremos y mucho contacto con la vida local.
La ruta combina ciudades con historia, pueblos tranquilos y aventuras en el desierto. Hay trayectos largos por carretera, caminatas suaves entre ruinas y dunas, y alguna noche donde el lujo es ver el cielo estrellado desde la arena.
Dormiremos casi todo el viaje bajo el cielo sahariano, en tiendas de campaña o sobre la arena y en zonas urbanas en alojamientos locales o casas familiares. Hoteles sencillos con cierto carácter. Y si toca compartir habitación o baño, será parte de la experiencia.
La comida es sencilla pero sabrosa: cuscús, tajines, panes planos y dátiles que parecen caramelos. Comerás bien, aunque puede que más picante de lo esperado (tranquilo, siempre hay té de menta para equilibrar).
Argelia es tu destino si buscas un viaje en grupo diferente, con alma aventurera y sin lujos. Si te mueve la curiosidad, te gusta el desierto y no te asusta lo inesperado, este viaje es para ti.



Es difícil explicar lo que se siente al estar en mitad del desierto del Sáhara, tras una jornada de ruta entre dunas infinitas, comiendo simple pero sabroso, sintiendo el sol y el silencio. Ahora, con la cena ya pasada, nos sentamos en círculo junto a la hoguera. El té humea en nuestras manos, y sobre nuestras cabezas, el cielo es una explosión de estrellas.
En este viaje a Argelia, el tiempo parece expandirse. No hay cobertura, ni ruido, solo el crepitar del fuego y las risas bajas del grupo. Este viaje alternativo está lleno de momentos así: reales, intensos, auténticos. Viajar en grupo por el desierto une, porque compartimos lo esencial.
Hoy, el Sáhara nos abrazó con su inmensidad, su paz, y nos recordó por qué elegimos rutas como esta. Una aventura en Argelia que va por dentro, que se respira en silencio y se recordará siempre con arena en los zapatos y estrellas en la memoria.
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¡Échales un ojo!